la felicidad ...
Escribe: Melissa
Correo electrónico del 4 de septiembre 2010:
"Bueno, la verdad es que pienso que una
persona nunca podrá ser feliz por completo mientras se encuentre en
la tierra, que es un lugar lleno de deleites, tentaciones, dolor,
etc. Pero sí, creo en Dios y sé que estando con el sí podemos
llegar a ser felices con dificultades, porque por el hecho de que
estemos con Dios no quiere decir que no sufriremos, al contrario, la
palabra de Dios nos dice: "en el mundo tendréis aflicciones,
pero confiad yo he vencido al mundo". Creo plenamente en esta
palabra y sé que Dios esta conmigo, y con él nada temeré, y,
bueno, hermanos, esta es mi opinión de la felicidad. Ademas creo que
si caminamos sobre los propósitos de Dios estoy más que segura de
que todo marchará bien.
Gracias."
Respuesta:
¿Qué más puedo añadir a tan bellas palabras?
Lo has visto claro.
La pregunta es: ¿Cómo conocer los propósitos de Dios? En parte te hablé sobre el tema en el correo que me enviaste referido a la página sobre el “silencio de Dios” el pasado 16 de agosto de este año 2010, (y que se puede consultar en los correos que corresponden a la mencionada página). Pero sólo añadiré que en cualquier caso el abandono en las manos de Dios (tú, sin mencionarlo explícitamente, lo describes cuando dices “sé que Dios esta conmigo, y con él nada temeré”) es una excelente actitud para humildemente estar en disposición de escuchar lo que nos tenga que decir, para conocer así cual es el propósito que tiene para cada uno de nosotros.
Dejar nuestra vida depositada en sus manos, en cualquier circunstancia y ocasión, nos facilita la comunicación con Él. Las personas somos excesivamente ensordecedoras, siempre moviéndonos, siempre haciendo ruido de un tipo u otro, siempre ocupadas en algo, sin un momento de sosiego que nos permita dedicar un tiempo, corto o largo según nuestras disponibilidades, a abandonarnos en sus manos de Padre. Y escuchar...
Conozco a gente que ha hecho del abandono su fórmula existencial: su vida, sus bienes, sus deseos, sus pensamientos entregados a Él,... son los monjes y monjas. Los que yo conozco son gente feliz. No necesitan nada, porque Dios se lo da sin necesidad de que se lo pidan... (“No os inquietéis entonces, diciendo: «¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?». Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que las necesitáis” Mt. 6, 32-33)
¡Ah! si consiguiéramos actuar de esa manera... Como tu dices: “todo marcharía bien”.
Que Dios te bendiga. Y gracias a ti por tu colaboración.
Santiago
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