La respuesta está en Dios...

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El universo... ¿un ingenio sin ingeniero? |
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Hay quien niega la existencia de Dios. Es cierto. Pero hay muchos más que la afirman. En los testimonios que selecciono a continuación, hablan de ello desde famosos científicos a reconocidos filósofos, escritores o directores de cine, una muestra sólo de entre los muchos que podríamos mencionar. Una selección que he querido englobara, en su mayoría, a gentes de gran prestigio y reconocida inteligencia y cultura.
Porque la razón más elemental conduce a la evidencia de que" tiene que haber" un Dios.
"Es difícil imaginarse un mundo sin Dios. Por lo menos, es
más fácil imaginárselo con Dios"
No es concebible, no es razonable que la inmensa y fantástica maravilla del mundo vivo sea producto del azar. Aunque creáis en la Teoría de la Evolución, hay cosas, muchísimas, que han tenido que ser imaginadas y creadas por alguien "pensante", que no han podido ser producto de la casualidad o de la "necesidad natural".
(Importante: véase aquí la sección "Directo a Dios")
"L'univers m'embarasse.
Et je ne puis songer
Que cette horloge existe
Et n'aint point d'horloger"
(El universo me turba
y no puedo imaginar
que exista este reloj
y no exista
un relojero)
(Voltaire, filósofo francés, uno de los principales exponentes de la "Ilustración". Citado por Vittorio Messori y Michele Brambilla en "Algunas razones para creer")
Es el "espíritu superior y sin límites" de que hablaba Albert Einstein, manifestado "a través de la más alta sabiduría y la más espléndida belleza". Repito, lo dijo Albert Einstein, uno de los más grandes científicos que hayan podido existir.
Tengo que confesaros, en este momento, mi estupor porque pueda haber científicos que no crean en la existencia de Dios. No lo entiendo. Para mi, es inconcebible que precisamente aquellos que escudriñan en lo más profundo y recóndito de la biología, de la energía, de la vida en definitiva, no se den cuenta de que se están topando continuamente con Dios, o mejor dicho, con su "manifestación".
"La emoción más hermosa y más profunda que podemos experimentar es la sensación mística. Es la semilla de toda ciencia auténtica. Aquel que es ajeno a esta emoción, que no tiene la posibilidad de admirarse y de ser sacudido por el respeto, es como si estuviera muerto. Saber que aquello que resulta impenetrable para nosotros existe realmente y se manifiesta a través de la más alta sabiduría, la más espléndida belleza, sabiduría y belleza que nuestras débiles facultades solamente pueden comprender en su forma más primitiva, este conocimiento, este sentimiento está en el centro de la verdadera religión
...
Mi religión consiste en una humilde
admiración hacia el espíritu superior y sin límites que se revela en los más
pequeños detalles que podemos percibir en las cosas con nuestros espíritus
falibles y frágiles. Esta profunda convicción de la presencia de una razón superior
y potente, revelándose en la inmensidad del universo he aquí mi idea de Dios"
Porque el hecho de que no le comprendamos no quiere decir que no exista...
"Si dudas de
Dios, deja los libros y vete a los
bosques"
Nuestra inteligencia resulta insuficiente para entender qué pueda pasar por la imaginación de Dios. Es como si una hormiga intentara entender qué cosa es una vaca. No comprendería ni el tamaño, ni el porque de los mugidos, ni qué utilidad pueda tener una cola tan larga...
No podemos pretender entender a alguien capaz de crear ese maravilloso universo del que formamos parte. Lo máximo que podemos intentar es concebir hipótesis lo más probables posible. Y pienso que es totalmente lícito intentar ir más allá en nuestra búsqueda, en nuestro "querer saber"...
"Quien no logra encontrar a Dios en
todo, corre el riesgo de no encontrarlo en nada"
o como dijo una de los pensadores más preclaros del cristianismo:
"Busquémoslo para encontrarlo, porque Él está
escondido, y después de haberlo
encontrado, busquémoslo aun porque Él es inmenso"
Con la mente abierta, sin prejuicios, sin ideas preconcebidas. Recordad que Dios espera un tanto de confianza y abandono, ni que sea un atisbo de duda razonable en forma de "admitir la posibilidad" para darnos su luz (la fe), para venir a nuestro encuentro a medio camino (de hecho allí nos está esperando ya)
"En tu tierra -dijo el pequeño príncipe- los hombres
cultivan mil rosas en un mismo jardín... y no encuentran lo que buscan... Y,
sin embargo, lo que buscan se podría encontrar en una sola rosa... pero los
ojos están ciegos"
Y en esta búsqueda incesante de Dios, seamos, sin embargo, razonables. Cuando meditemos "humanamente" y argumentemos que más fácil sería que Dios nos estuviera dando continuamente pruebas indiscutibles de su existencia, pensemos en estas palabras de un famoso hombre de cine (que sin haber encontrado indicios indudables de la existencia de Dios, reconoce, sin embargo, que así tiene que ser, que es mejor de esa forma):
"Algo me ha
ayudado: la ausencia de pruebas de la existencia de Dios. Dios oculto. Para
mí, esta ausencia de pruebas es la primera prueba, pues si Dios respeta al hombre, debe
querer de nuestra parte una adhesión libre; no debe ponernos en la
obligación de creer en Él". (Henri-Georges Clouzot, cineasta
galardonado en los festivales de Cannes y Venecia. Bernard
Bro reproduce esta cita en su libro "Pero ¿qué diablos
hacía Dios antes de la creación?").
Hay quien ha abordado al tema de la fe desde un punto de vista pragmáticor, desde una óptica calculadora, es decir, con toda la lógica posible y en términos de "conveniencia", como algo "razonable": Hablo de Blaise Pascal, y su famosa "apuesta" por la fe:
"Prefiero equivocarme creyendo en un Dios que no existe que equivocarme no creyendo en un Dios que existe, porque, si después no hay nada, evidentemente nunca lo sabré cuando me hunda en la nada eterna, pero si hay algo, si hay Alguien, tendré que dar cuenta de mi actitud de rechazo". (Blaise Pascal, matemático y físico. Convertido, al final de su vida, fue un relevante autor cristiano. La principal faceta de su pensamiento: la lógica)
Os confesaré algo muy personal. Yo recobré mi perdida fe a los 49 años. Anteriormente, en muchas ocasiones, preguntaba extrañado a mi mujer qué era eso de la fe, la fe que ella tenía. Su respuesta era, invariablemente: "No te lo puedo explicar, la siento... y basta". Como podéis comprender, esa respuesta no me satisfacía en absoluto, no la podía entender...
Ahora "sé". Ahora me encuentro en su misma situación. No la puedo explicar, sólo sé que la tengo. Dios me la quiso regalar. Quizás... -y es una hipótesis, pues no puedo pretender saber con certeza absoluta el porque de las decisiones de Dios- yo ya había dado algún paso, aunque sin una fe concreta, en pos de Él. La quise, en un momento dado, aun sin comprenderla. Y quizás incluso estuviera siempre incluida, incorporada en mí sin yo saberlo, sin llegar a identificarla... Y Él me la dio, me la explicitó y desarrolló. Me la hizo presente.
"Cuando se experimenta lo divino, se reducen considerablemente las ganas de teorizar" (Anthony de Mello, nacido en la India, jesuita, escritor prolífico)
Porque vivir la fe es la más excitante de las experiencias, la más profunda de las emociones, el sentimiento que más llena, da sentido y sustenta una vida:
"Al terminar una cena, en un
castillo ingles, un famoso actor de teatro y cine entretenía a sus invitados
declamando textos de Shakespeare. Después se ofreció para hacer lo mismo con
otros textos. Un sacerdote le preguntó si podría declamar el Salmo 23.
- Si que lo recitaré, pero con la
condición de que después lo recite también usted, respondió el actor.
El sacerdote accedió. El actor hizo
una interpretación bellísima con una dicción perfecta:
- El Señor es mi pastor, nada me falta,
etc...
Los invitados, al terminar,
aplaudieron vivamente. Después le tocó el turno al sacerdote. Pero esta vez, al
acabar, no hubo aplausos, sino sólo un profundo silencio y el principio de
algunas lágrimas... El actor se quedó un rato callado. Después, se levantó para
decir:
- Señoras
y señores, confío en que ya se deben de haber dado cuenta de lo que ha pasado
aquí y ahora. Yo me sabía el salmo 23 y recité su texto, pero este sacerdote,
además de recitar el texto, conoce al Pastor".
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