La respuesta está en Dios... 

  La respuesta sobre la existencia de Dios

 

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 El universo... ¿un ingenio sin ingeniero?

Hay quien niega la existencia de Dios. Es cierto. Pero hay muchos más que la afirman. En los testimonios que selecciono a continuación, hablan de ello desde famosos científicos a reconocidos filósofos, escritores o directores de cine, una muestra sólo de entre los muchos que podríamos mencionar. Una selección que he querido englobara, en su mayoría, a gentes de gran prestigio y reconocida inteligencia y cultura.

Porque la razón más elemental conduce a la evidencia de que" tiene que haber" un Dios.

No es concebible, no es razonable que la inmensa y fantástica maravilla del mundo vivo sea producto del azar. Aunque creáis en la Teoría de la Evolución, hay cosas, muchísimas, que han tenido que ser imaginadas y creadas por alguien "pensante", que no han podido ser producto de la casualidad o de la "necesidad natural".

(Importante: véase aquí la sección "Directo a Dios")

Es el "espíritu superior y sin límites" de que hablaba Albert Einstein, manifestado "a través de la más alta sabiduría y la más espléndida belleza". Repito, lo dijo Albert Einstein, uno de los más grandes científicos que hayan podido existir.

Tengo que confesaros, en este momento, mi estupor porque pueda haber científicos que no crean en la existencia de Dios. No lo entiendo. Para mi, es inconcebible que precisamente aquellos que escudriñan en lo más profundo y recóndito de la biología, de la energía, de la vida en definitiva, no se den cuenta de que se están topando continuamente con Dios, o mejor dicho, con su "manifestación".

Porque el hecho de que no le comprendamos no quiere decir que no exista...

Nuestra inteligencia resulta insuficiente para entender qué pueda pasar por la imaginación de Dios. Es como si una hormiga intentara entender qué cosa es una vaca. No comprendería ni el tamaño, ni el porque de los mugidos, ni qué utilidad pueda tener una cola tan larga...

No podemos pretender entender a alguien capaz de crear ese maravilloso universo del que formamos parte. Lo máximo que podemos intentar es concebir hipótesis lo más probables posible. Y pienso que es totalmente lícito intentar ir más allá en nuestra búsqueda, en nuestro "querer saber"...

o como dijo una de los pensadores más preclaros del cristianismo:

Con la mente abierta, sin prejuicios, sin ideas preconcebidas. Recordad que Dios espera un tanto de confianza y abandono, ni que sea un atisbo de duda razonable en forma de "admitir la posibilidad" para darnos su luz (la fe), para venir a nuestro encuentro a medio camino (de hecho allí nos está esperando ya)

Y en esta búsqueda incesante de Dios, seamos, sin embargo, razonables. Cuando meditemos "humanamente" y argumentemos que más fácil sería que Dios nos estuviera dando continuamente pruebas indiscutibles de su existencia, pensemos en estas palabras de un famoso hombre de cine (que sin haber encontrado indicios indudables de la existencia de Dios, reconoce, sin embargo, que así tiene que ser, que es mejor de esa forma):

Hay quien ha abordado al tema de la fe desde un punto de vista pragmáticor, desde una óptica calculadora, es decir, con toda la lógica posible y en términos de "conveniencia", como algo "razonable": Hablo de Blaise Pascal, y su famosa "apuesta" por la fe:

Os confesaré algo muy personal. Yo recobré mi perdida fe a los 49 años. Anteriormente, en muchas ocasiones, preguntaba extrañado a mi mujer qué era eso de la fe, la fe que ella tenía. Su respuesta era, invariablemente: "No te lo puedo explicar, la siento... y basta". Como podéis comprender, esa respuesta no me satisfacía en absoluto, no la podía entender...

Ahora "sé". Ahora me encuentro en su misma situación. No la puedo explicar, sólo sé que la tengo. Dios me la quiso regalar. Quizás... -y es una hipótesis, pues no puedo pretender saber con certeza absoluta el porque de las decisiones de Dios- yo ya había dado algún paso, aunque sin una fe concreta, en pos de Él. La quise, en un momento dado, aun sin comprenderla. Y quizás incluso estuviera siempre incluida, incorporada en mí sin yo saberlo, sin llegar a identificarla... Y Él me la dio, me la explicitó y desarrolló. Me la hizo presente.

Porque vivir la fe es la más excitante de las experiencias, la más profunda de las emociones, el sentimiento que más llena, da sentido y sustenta una vida:

 

Ver también:

Directo a Dios

Testimonios

¿Quien es Jesús?

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