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Parte 3 Si primero aprendemos...
"No existen errores, ni coincidencias. Todos los acontecimientos son bendiciones que se nos dan para que podamos aprender." (Elisabeth Kübler-Ross. Escritora suiza de lengua alemana especializada en el tema de la muerte y el más allá. Conferenciante. Citado por Joan Wester Anderson en "Cuando suceden los milagros")
"Los árboles que crecen en lugares
sombreados y libres de vientos, mientras que externamente se desarrollan con
aspecto próspero, se hacen blandos y fangosos, y fácilmente les
hiere cualquier cosa; sin embargo, los árboles que
viven en las cumbres de los montes más altos, agitados por muchos vientos y constantemente expuestos a
la intemperie y a todas las inclemencias, golpeados por fortísimas tempestades y cubiertos de frecuentes
nieves, se hacen más robustos que el hierro"
"En la infancia de la vida espiritual, cuando comenzamos a dejarnos guiar por la mano de Dios, se percibe con fuerza e intensidad la mano que dirige: se ve con claridad qué es lo que hay que hacer u omitir, pero esto no dura siempre. Quien pertenece a Cristo tiene que vivir toda la vida de Cristo. Tiene que alcanzar la madurez de Cristo y recorrer el camino de la Cruz, hasta Getsemaní y el Gólgota" (Santa Teresa Benedicta de la Cruz -Edith Stein-. Filósofa alemana. Monja carmelita y mártir. Murió en Auschwitz)
"Dios no ama como nosotros quisiéramos que amara cuando proyectamos en Él nuestros sueños. De esa forma, sólo nos ahorraría el sufrimiento al precio de un paternalismo por el que dejaría de ser el Amor" (François Varillon. Sacerdote y teólogo. Frase de su obra "La humildad de Dios")
"No es el camino que es difícil, es lo difícil que es camino"
"Hemos de aprender a afrontar los
sufrimientos, porque la mayor parte de los sufrimientos proviene de huir de
ellos"
"Si un día el dolor llama a tu casa, no grites, no cierres puertas y ventanas, más bien ábreselas. No digas que se ha equivocado de puerta, que no ha llegado aun tu hora y que tenía que haber ido a casa del vecino. Ábrele la puerta para que entre. Dale el lugar de honor. Siéntate a su lado. Ofrécele el sitial para el huésped esperado. Y, sobre todo, no te lamentes: tu voz te privaría de oír su palabra, si es que tiene algo para revelarte enseguida. Estate atento, porque al lado del dolor siempre está el ángel invisible y mudo que, en un momento determinado, se te aparecerá para hacerte señal de inclinar la cabeza" (Anónimo. Un ciego, a los diez años de serlo. J. M. Alimbau, profesor de religión y escritor, lo cita en "Palabras para la vida")
"Era una de las últimas noches de su estancia en este mundo. Estábamos en el hospital Ramón y Cajal. José Luis había pasado una noche que se podría calificar de espantosa, pero sin quejarse. Yo estaba sentada a su lado. De pronto le oigo decir: `Qué noche tan feliz si tu hubieras podido dormir´. Me quedé sin palabras y tardé en reaccionar. ¿Qué has dicho José Luis? Y él, repitió exactamente la misma frase: `Qué noche tan feliz si tu hubieras podido dormir.´
No necesito deciros lo que yo sentí ni explicar dónde está la "cara" y donde está la "cruz" de aquella noche. La cruz para él fue que yo no durmiera; la cruz para mi fue verle sufrir. La cara para él fue el don que Dios le concedía de una inmensa paz en el dolor. La cara para mi sigue siendo, sin dudarlo, haber podido estar aquella noche a su lado y recibir la lección del amor que no se deja vencer por el dolor" (Fragmento del prólogo al libro "Buenas noticias", escrito por Angeles Martín Descalzo poco antes de la muerte de su hermano José Luis Martín Descalzo, admirado y prolífico escritor)
"Jesús, pasando, vio a un hombre que era ciego de nacimiento. Sus discípulos le preguntaron:
- Rabí, ¿Quién pecó para que naciera ciego: él o sus padres?
Jesús respondió:
- No ha sido por ningún pecado, ni de él ni de sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios..." (Evangelio según San Juan, 9, 1-3 - Traducción de la Biblia de Jerusalén)
Al
inicio del tema "sufrimiento"
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