la fe ...
Escribe: Eduardo
Correo electrónico del 19 de octubre 2007:
"Por favor, necesito
aumentar mi fe en Dios.
Gracias"
Respuesta:
¡Hombre, claro! Y yo. Y toda la Iglesia -de la que todos formamos parte- en pleno, también.
¿O conoces a alguien que pueda mover montañas de su sitio?
(Te lo digo con toda la simpatía y respeto del mundo, ¿eh?)
Te recuerdo una de las frases que incluyo en la página sobre la existencia de Dios. Esa misma página a través de la cual me has enviado el correo electrónico:
"Una cosa me ha ayudado: la ausencia de pruebas de la existencia de Dios. Dios escondido. Para mí esta ausencia es la primera prueba; pues si Dios respeta al hombre ha de querer, de nuestra parte, una adhesión libre, no ha de ponernos en la obligación de creer en Él".
La dijo Henri-Georges Clouzot, cineasta galardonado en los festivales de Cannes y Venecia y autor de películas de cine de gran renombre.
Esta web sólo te da algunos razonamientos, algunas demostraciones que podemos entender por la inteligencia, pero la fe es otra cosa: la fe la da Dios. Los razonamientos pueden ayudar, pero ten en cuenta que tu petición personal, si es totalmente sincera, si realmente lo deseas, es algo que puede mover a Dios a darte eso que buscas. Conmigo lo hizo.
En resumen: si después de leer esta web (en especial, las páginas dedicadas a la Existencia de Dios, la Fe y la Salvación), tienes algún mejor fundamento para creer me alegraré sobremanera de ello, pero el resto pídeselo a Él. Nadie más puede ayudarte.
Bueno, no te olvides de pedírselo también a la Virgen. (Mira: en las llamadas Bodas de Caná, Jesús, sin llegar a negarse, parece no estar por la labor de hacer el milagro, pero ella, como "pasando" (por utilizar una expresión de nuestros días) de Él, sin rebatirlo ni intentar convencerlo, da orden a los sirvientes, convencida, totalmente, de que su Hijo hará el prodigio. Y Él lo hace.)
O a los santos, como mediadores...
Recuerda: has puesto la primera piedra: desear la Fe. Y eso Dios lo tiene en cuenta. Seguro.
Siempre por Dios y con Dios.
Santiago.
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Escribe: Carlos
Correo electrónico del 17 de diciembre de 2007:
De un interesante y extenso correo, en el que cuenta sus vivencias personales en el terreno de las creencias, selecciono los principales fragmentos:
"... comencé a darme cuenta (en la adolescencia) de que la católica no era la única religión en el mundo. Si había muchas religiones ¿entonces, habría un solo dios?, y si lo hubiera ¿hay muchas maneras de amarlo sin necesidad de ser unicamente católico?, o ¿de todas ellas una sola es la verdadera (lo que escrito está en la Biblia), y de ser así ¿las demás son paganas? Tenía mucho que leer y mucho que aprender... Lo primero que aprendí a esta edad fue el respeto a la opinión y aceptación del libre credo de las personas. También aprendí a observar, escuchar, comparar y discernir interiormente, pero sin criticar."
"Según las comparaciones y lecturas de las santas escrituras, en ellas se dice que que no debemos adorar ni rendir culto a otros dioses espirituales o paganos o por mano del hombre, tal como los hebreos con el becerro de oro en el éxodo. Hasta incluso Jesucristo hace mención de que el Dios padre es el único soberano altísimo y de que el camino al Dios padre es el hijo (o sea él). Sin embargo tanto en la iglesia católica como en otras religiones se rinde culto y homenaje a figuras y entidades terrenales ya sean hechas por la mano del hombre como santos y santas, etc,... lo cual me lleva a la conclusion de que existe una gran contradicción de la iglesia católica con las santas escrituras. (...) Frente a esto, entonces, se cumple el Apocalipsis, en el que se menciona que en los últimos días existirán varias religiones pero una sola la verdadera... el interrogante sigue siendo el mismo: ¿cual de todas es la verdadera?, ¿seguir a nuestro propio corazón?, y que tal si cada creyente de su propia fe cree de todo corazón que la suya es la verdadera ¿acaso no es válido eso? Todas dicen ser la verdadera y que las demás son falsas. Todas dicen tener la inspiración y revelación del altísimo y otras se atreven a decir que tienen pruebas concretas. ¿Acaso esto no es obra del oculto para confundir a los hombres? Claro que si... pero ¿cual de todas es?, ¿difícil, cierto?"
"... he ahí lo que yo llamo (a mi juicio) la contradicción: mira pero no toques, toma pero no pruebes, huele pero no muerdas; usted sabe a qué me refiero... y es ahí donde nace mi primer cuestionamiento propio (me cuestiono a mi mismo, pero también sé que no soy nadie para cuestionar la magnificencia del altísimo)... Si yo soy padre de familia y en casa tengo un arma, además tengo niños y los educo en que deben escuchar y aprender que lo que les digo es lo mejor para su bien como padre que soy... pero, sin embargo, siguen siendo niños, y por tal o cual cosa ellos me desobedecen y toman el arma para jugar, quizás pueda suceder alguna desgracia. Si yo soy el padre y estoy consciente de que quizás aquello pueda pasar ¿cómo puedo tener "en casa" algo tan peligroso (sabiendo que no vivo solo)? ¿No será mejor que debería "expulsar o sacar de la casa" aquella arma peligrosa? Si yo tengo el poder y decisión de hacerlo sabiendo que ello es malo dentro de la casa, entonces, ¿por qué no tirarlo para siempre? Asi alejaría las tentaciones, ya sea consciente o inconscientemente, de los míos... en forma inmediata."
"También todos sabemos que el lado oscuro siempre está tratando de ganar más territorio en esta pugna de ambos bandos (el bien y el mal). A mi juicio se trata de una pugna de alteregos de ambas partes y los únicos perjudicados somos nosotros mismos: somos considerados como conejillos de indias (léase la historia de Job, en el libro de Job del Antiguo Testamento) o ratoncillos y a veces tontamente caemos en lo más fácil que es morder el queso... y la trampa se cierra. Después, salir de ello a veces resulta difícil y doloroso, pero no imposible y es allí donde hipócritamente e interesadamente nos acordamos del altísimo y de su hijo para que nos salven."
" Aun me falta llegar a la
verdad, a mi verdad, ¿o será que no ha
llegado la hora de que mi corazón sea tocado? Gracias
por leer mi verdad. Es tan válida como la verdad de
mucha otra gente, es lo que pienso y es lo que siento
hoy en día. Sea bueno o sea malo soy sincero en
reconocerlo y expresarlo. Dicen que las verdades a veces duelen y que
las mentiras a veces son agradables... lo importante
es ser verdadero con uno mismo. De verdad apreciaría
y me sería de gran valor su opinion fundamentada sobre
esto."
Respuesta:
Gracias, en primer lugar, por tu mensaje, por confiarnos tu historia personal en lo espiritual, que al fin y al cabo es lo más importante de la vida ¿no?
Del contexto general de tu escrito entresaco una idea general y que está presente en todo el contenido del mismo, aunque formulada de diferentes formas: Entiendo que tú crees en dios, y lo pongo con la D en minúscula pues la duda la tienes en que no sabes cual es el verdadero, no en que exista o no, de lo cual me pareces estar seguro.
La lógica más elemental es un buen filtro por el que tamizar estas cuestiones. Sé que hay quien no está de acuerdo con eso, pero con quien tiene dudas o, simplemente, no cree, es la única posibilidad para el diálogo y la argumentación. Mucho mejor que esa es que Dios "toque" directamente su corazón (y su mente) pero si eso parece no haber ocurrido...
Empecemos por el principio: ¿Creemos en la existencia de Dios? La respuesta es: Si (a tenor de tus propias palabras).
¿Cual de las múltiples religiones que dicen conocer cual es el verdadero Dios puede demostrar con hechos concretos que están en lo cierto? ¿Cual de estos dioses lo ha demostrado, nos lo ha demostrado? ¿Qué religion tiene la prueba, en esta tierra y no según ideas humanas, de que su Dios es el verdadero Dios?
Me remito al Evangelio: Palabras de Jesús (corroboradas por hechos vividos por miles de personas y nunca desmentidos), todas ellas en el Evangelio de Juan:
"Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis; pero si las hago, aunque a mí no me creáis, creed por las obras, y así sabréis y conoceréis que el Padre está en mí y yo en el Padre."
"Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras"
"Jesús les respondió: Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí"
"...las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo, las mismas obras que realizo, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado."
¿Quien ha multiplicado alguna vez en la historia panes y peces? ¿Quien ha resucitado a muertos? ¿Quien ha curado ciegos, paralíticos, leprosos... por su sola palabra y sin medicamentos ni quirófanos? ¿Qué enólogo ha cambiado nunca el agua en vino en cuestión de un abrir y cerrar de ojos? ¿Quien, después de muerto ha vuelto a la vida?... Y repito, todo ello comprobado y vivido "in situ" por cientos o miles de personas, nunca negado por nadie cuando al poco tiempo los apóstoles contaban esos hechos en sus predicaciones, ni al cabo de los años cuando los evangelistas los escribieron (ya sabrás que recientes descubrimientos parecen corroborar que los evangelios fueron escritos antes de lo que se había creído hasta ahora), y, además, confirmado por el historiador Flavio Josefo, que decía de Jesús que: "realizaba hechos increíbles" y obraba "mil maravillas"...
Aunque en estas cosas, ya sabes... en política ocurre igual: a veces se niega y se manipula lo obvio pasándolo por el filtro de la propia ideología o creencia, sin ecuanimidad ni imparcialidad, que es lo que te pido cuando leas estas líneas, ya que es fundamental ver las cosas sin apasionamientos ni ideas preconcebidas. No hay otra forma de encontrar la verdad que la predisposición sincera y honesta a ello, sin lentes de ningún tipo en la mente para que el corazón pueda encontrar la luz sin trabas.
Pero vayamos al primer tema de tu correo: sobre cual es la religión verdadera.
¿Te imaginas que el proyecto Creador de Dios haya podido fracasar? ¿De qué clase de Dios estaríamos hablando? ¿De un Dios que "organiza" toda esta inmensa y complejísima creación del Universo, que crea una humanidad (y al resto de seres vivos), total para fracasar? Porque si resulta que el "éxito" que consigue es que le sigan cuatro, es que todo su "invento" ha sido en balde...
En cambio, puedo concebir a un Dios que es seguido mayoritariamente, cuya doctrina arraiga en millones y millones de seres, un Dios cuyo sacrificio no ha sido desaprovechado por aquellos que creó. Si puedo concebir, en consecuencia, a un Dios triunfador. Y todo eso me huele a religión mayoritaria, y me descalifica a todas las que no lo son... No puedo creer ni en un Dios inventado por hombres, fruto de una ideología personal, ni en un Dios "matizado" por hombres, reflejo de sus ideas personales y cuyo "éxito divino" ha sido ser minoritarias.
Porque tú y yo, seguro, creemos en un Dios poderoso e infalible... no podría ser de otra forma si ha sido capaz de crear todo lo que vemos y a nosotros mismos. Y en eso hemos quedado al principio que estamos de acuerdo ¿no?
Por eso, el primer tema de que se trata en esta web es el de la existencia de Dios, porque si no se acepta eso no vale la pena seguir tratando el asunto. No hay salida, no hay explicación posible a nada.
Sólo si creemos en Dios podemos seguir haciendo preguntas y buscando-obteniendo respuestas...
Demos un paso más...
Si la religión verdadera entendemos que debe de ser alguna que haya sido aceptada y seguida masivamente... ¿por qué la católica?
Sigamos utilizando la lógica: de entre las mayoritarias, tres comparten el mismo dios, originariamente, pero con evidentes e importantes matices diferenciadores: el catolicismo, el judaísmo y el islamismo. No me extenderé más, sólo formularé un par de preguntas: ¿Podemos creer en una religión que sigue esperando, a pesar de que pasó entre ellos alguien que proclamaba a Dios no sólo con sus palabras, sino sobre todo con sus hechos, demostrando con ello que era el Mesías que esperaban?, o ¿podemos creer en un Dios que no ama a toda la humanidad, en un Dios que no es amor incondicional, en un Dios excluyente, que según se lee en el Corán "es enemigo de los incrédulos" y "no ama a los infractores"? No añado nada más.
Y fíjate que en ningún momento utilizo argumentos desde la fe, desde mi fe. Sino sólo aquellos que racionalmente puedan ser creíbles por la lógica.
Por otra parte, si pensamos, después de todo, que el cristianismo es la verdadera religión... ¿Quien es el sucesor de Pedro, nombrado por Jesús ("apacienta mis ovejas"), y que después de veinte siglos y a pesar de todos los altibajos históricos de la iglesia que se quiera, sigue siendo, por linea directa, su sucesor? Sólo hay una respuesta: el Papa. Y por ello, la religión que representa la única verdadera: la católica.
Hablas también, en tu mensaje, de una aparente contradicción de la Iglesia en el culto a los santos. No te lo voy a negar. Sabes que en el siglo VIII las discusiones sobre este tema estuvieron a la orden del día e incluso dos Concilios trataron el asunto. Frente a los que defendían las imágenes como "recuerdo" visual de aquello que representaban, como un medio más eficaz para la plegaria, había quienes, por el contrario, preferían limitarse al espíritu de la letra y abstenerse de representaciones gráficas que el Antiguo Testamento prohibía expresamente.
Bien, si, pero hace nada menos que doce siglos que venimos aplicando las tesis de la parte "vencedora" en tal discusión, es decir, la exhibición de imágenes en los templos y otras manifestaciones piadosas. Esas imágenes sólo son meras "ilustraciones gráficas", no rendimos culto a la imagen en si, sino a quien representan. Y a mi, si tengo que serte sincero, me ayudan a centrar la atención en la plegaria. Mi poca capacidad de concentración se ve favorecida por esa "ayuda" gráfica. En definitiva, no seré yo quien se preocupe en defender una u otra postura... me está bien como está, son muchos siglos de tradición... y muchos santos los que han estado a favor. ¿A ti te importa? Me parece que hay cosas mucho más interesantes de que tratar. Pasemos página...
Otro tema más:
Mira, en un futuro espero que no muy lejano si mis ocupaciones me lo permiten, voy a introducir un onceavo tema en mi web: libertad.
Porque ella es absolutamente inherente al hecho cristiano. Sin libertad, y como borregos, no podemos hacernos partícipes de Jesús. No podemos adherirnos al Dios de Jesús sin ejercer con ello una clara opción libre, porque yo no podría adorar a un Dios que de alguna forma me obligara a seguirle.
Por poner un ejemplo: si Dios bajara a mi ciudad, dentro de un rato, al mismo centro de la plaza más importante y más concurrida, y desde allí hiciera tales maravillas que nadie pudiera discutir de quien se trataba, por ser absolutamente incontestable que se trataba de Dios, ¿qué alternativa les quedaría a los presentes sino el seguimiento pleno y absoluto? No se puede negar lo evidente.
Cuando no hay resquicio para la duda, no queda más remedio que aceptar la verdad. Y ahí pregunto, con todo el enfásis posible: ¿Qué mérito tendría seguir a un Dios tan evidente? Si no nos quedara otra alternativa lógica que el hacernos creyentes "automáticamente"... ¿dónde estaría nuestra libertad personal? ¿Dónde la opción, si la única evidente sería, en el caso del ejemplo, el "si" o el "si", porque el "no" sería imposible?.
Yo, por el contrario, prefiero a un Dios que me deja elegir, que me hace libre de apostar por una u otra cosa, que no me "obliga" con sus hechos incontestables. Porque así voy a merecer el premio. Sólo por la redención que Cristo me regaló con su enorme sacrificio de la cruz y mi adhesión a Él, libre y voluntaria, voy a ser digno de esa tierra prometida que será el Pasaiso. Dios nos salva pidiendo a cambio, sólo, que le sigamos. No pide nada más, así de gratuita es su Salvación, ese viaje de ida sin vuelta al cielo que nos tiene prometido.
Por eso, y siguiendo la línea del ejemplo que mencionas en tu escrito, una vida donde no existiera la tentación malsana, donde no cupiera optar por la bondad o por la maldad por el simple hecho de que no existiera la segunda posibilidad, no sería útil para el fin perseguido: comprar un billete para ese viaje al Paraiso. Si soy bueno sólo porque no puedo ser malo aunque lo quisiera... ¿por qué van a darme un premio? ¿Dónde está el mérito, el merecimiento, incluso diría mas: la justicia del mismo?
En español hay un refrán que dice: "Quien algo quiere, algo le cuesta". Pues eso, apartemos nosotros las tentaciones, lo malsano de nuestra vida, hagamos ese esfuerzo personal e intransferible que nos redime, no esperemos que lo haga Dios por nosotros: ¡optemos libremente!
En otro momento de tu mensaje, afirmas que somos como conejillos de indias en la lucha del mal contra el bien, y para eso pones como ejemplo el libro de Job del Antiguo Testamento.
No sé si somos eso para el diablo, imagino que lo dices por él, pero desde luego no para Dios. Pensar que para Dios somos un experimento de laboratorio, o, peor aun, un juego, sería abominable. Desde luego, éste no sería el Dios bueno, mi Dios bueno, aquel que "inventa" todo lo que existe para que nos sirva de "taller" donde forjarnos mejores y más dignos de Él. Es evidente que el libro de Job es la historia de una fe ciega, que obtiene finalmente su premio. Es la historia de un amor enorme que se llama Dios, que no prueba a nadie, pues Él, como Dios todopoderoso ya sabe perfectamente cual será la última escena de la obra (algo que olvidamos muchas veces), no le hace ninguna falta someter a nadie a ningún test de evaluación. Job pasa por un crisol donde se le pide fe máxima, como Abraham con su hijo, y sólo para que mostrando su fe absoluta, a pesar de todo lo "malo" que le pasa, sea merecedor del mayor de los premios. Vive, en definitiva, la demostración más real y exacta del sentido de la vida. Un libro que todos los creyentes tendríamos que leer.
Para terminar, y perdona por tan larga respuesta: yo creo que Dios ya ha te ha tocado. Tú buscas la Verdad, le buscas a Él.
Dijo Amado Nervo: "¿Le buscas? ¡Es que le tienes!" Aunque también, según San Agustín: "Busquémoslo para encontrarlo, porque Él está escondido, y después de haberlo encontrado, busquémoslo aun porque Él es inmenso".
Sé que tú lo intentas (he visto tu correo publicado, también, en una web de los Testigos de Jehová). Buscarlo es lícito, pero ¡cuidado! Hay quien sabe argumentar muy bien sus ideas, y podría parecerte haberlo encontrado. Es necesario contrastar nuestras creencias con aquellos que mayoritariamente han dedicado su vida a ese estudio (y en eso la Iglesia Católica es la que tiene mayor bagaje) , no con aquellos que un día "imaginaron-inventaron" una nueva interpretación o ideología. No puedo estar de acuerdo contigo cuando dices que cada cual puede tener sus ideas y que eso es lícito. Cada cual puede tener sus ideas porque a ellas le han llevado su búsqueda, pero no creérselas "a pies juntillas", seguirlas, hacerlas su religión. Porque eso puede conducir a graves aberraciones y desvíos. Si eso fuera lícito, existirían tantas religiones como personas, porque todos tenemos nuestros matices personales, también entre los católicos (pero no por ello estamos cada día produciendo cismas). No puede haber tantas verdades como seres humanos, la verdad, en cualquier tema, es sólo una, la que sea, pero una, y el resto de pseudo-respuestas no lo son, no pueden serlo, por contraposición. Y una vez más, por pura lógica.
Una salvedad final: No recuerdo haber escrito, en la web, que en el camino errado es más fácil encontrar respuestas y que no siempre son las verdaderas. Si es así dime donde, por favor, para corregirlo inmediatamente. Por el contrario, en el camino errado no hay respuestas y ninguna es verdadera. Por pura lógica: si es errado no puede contener respuestas ni verdades.
Saludos cordiales.
Siempre por Dios y con Dios.
Santiago.
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