tinter4.jpg           JESUCRISTO  YA  DIO  LA  RESPUESTA

   

Y sólo hace falta consultarla... Está en Los Evangelios. Sólo hace falta utilizarlos como si se trataran de uno de esos buscadores que hay en Internet donde puedes hallar cualquier cosa que te interese. Y, sin embargo, nos olvidamos de ello muchas veces, buscando la respuesta en lugares equivocados, donde no está.

¡Tan fácil que lo tenemos! ¿Tienes a mano una Biblia, un Nuevo Testamento? Si no, en la sección "Más respuestas" de esta misma web hallarás donde leer los Evangelios -que son los que contienen la vida de Jesucristo-, en esta misma pantalla. Porque en ellos están las palabras que Él pronunció. Y esas palabras son siempre respuesta a nuestras preguntas.

Y si no, mira:

Cuando nosotros decimos:

    "¡Ya no puedo más...!"

Jesucristo responde (Mt. 11, 28):

    "Venid a mi todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso"

Porque sólo Él es el refugio donde todo lo demás pierde virulencia. No es que por ello se solucionen los problemas "automáticamente", es que, pasan a segundo término, y, por ello, "pierden peso" en nuestra vida. (Experiencia personal: os prometo que es cierto)

 

Cuando nosotros decimos:

    "¡Nadie me quiere!"

Jesucristo responde (Jn. 15, 9):

    "Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros"

Porque sólo Él es capaz de amarnos con absoluta y eterna fidelidad. Sólo Él lo hará, le hagamos la afrenta que le hagamos. Porque su amor es para siempre. Fijaros: ¡llegó al extremo de dar su vida por nosotros!

 

Cuando nosotros decimos:

    "¡Tengo miedo!"

Jesucristo responde (Jn. 14, 1):

    "No se turbe vuestro corazón"

Y lo demostró: Calmó tempestades... sacó demonios del cuerpo de los poseídos... pacificó corazones... 

 

Cuando nosotros decimos:

    "¡No veo la salida a mi situación!"

Jesucristo responde (Jn. 8, 12):

    "Yo soy la luz del mundo, el que me siga no caminará en la oscuridad sino que tendrá la luz de la vida"

¿Habéis visto qué luz tan especial anida en los ojos de los que le siguen decididamente?

 

Cuando nosotros decimos:

    "¡Estoy solo!"

Jesucristo responde (Mt. 28,20):

    "Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo"

Si no fuera así... ¿como explicar, por ejemplo, tantos milagros como hoy se vienen produciendo, milagros incontestables incluso para la ciencia, o las conversiones y experiencias extraordinarias que han sucedido a algunos? (ved la sección "Testimonios" de esta misma web).

 

Cuando nosotros decimos:

    "¡No me siento capaz!"

Jesucristo responde (Mt. 7,7):

    "Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá"

Tantas "ayudas" especiales recibidas como respuesta a una oración concreta... tantas soluciones a situaciones agobiantes -solicitadas con fe, claro-... tanta gente agradecida que llena los santuarios de peregrinación...

 

Cuando nosotros decimos:

    "He fallado, no merezco perdón"

Jesucristo responde (Lc. 15, 24):

    "...celebremos una fiesta, porque este hijo mio estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado"

¿Podemos concebir un Padre (con la P mayúscula), que no perdonara a aquel a quien ha creado Él mismo y que, por lo tanto, conoce de que materia está hecho?

 

Cuando nosotros decimos:

    "¡Tengo muchas dudas!"

Jesucristo responde (Jn. 20, 29):

    "Felices los que no han visto y han creído"

Hay que empezar por pedir la llave para abrir una puerta. De la misma manera, hay que comenzar por pedir la Fe, si no se tiene. Y si se tiene... pedir que Dios nos la aumente. 

Esta web en la que estáis intenta mostraros que la respuesta a nuestras dudas y preguntas está en Dios, pero los razonamientos sólo ayudan, encaminan, dan solidez,... porque siempre hará falta creer -incluso aunque sólo sea en pequeña medida al principio- en aquel a quien se pide, se desea, se espera, se busca...

 

Cuando nosotros decimos:

    "Estoy triste"

Jesucristo responde (Jn. 16, 22):

    "Vuestra alegría nadie os la podrá quitar"

Porque los que sabemos que esta vida de aquí no tiene la importancia que le damos, y que la verdadera vida viene después, estamos siempre alegres, interiormente alegres, por el hecho de sabernos salvados (si correspondemos con nuestra  fe, amor y seguimiento de Dios), aunque a veces el "día a día" de la vida nos pueda nublar el semblante por unos instantes.

 

Estas citas, publicadas en el "Full Dominical" del Arzobispado de Barcelona del 17 de abril del 2005, en la colaboración habitual que firma el P. Lluís Armengol i Barnils, SJ, Director de la Escola Activa de Pares del Clot de Barcelona, son sólo algunas de las muchas posibles que podemos encontrar en los Evangelios, todas ellas respuesta a nuestras quejas, insatisfacciones, dudas, angustias, miedos... (como los ejemplos que selecciona el P. Armengol, respuesta a las expresiones que también él menciona -con alguna modificación por mi parte de estas últimas-).

 

Y sin embargo, ¡qué cerca están esas respuestas!... Sólo hace falta leer la vida de Jesucristo, contenida en los Evangelios, para encontrarlas. Éstas y muchas más.

 

 

 

 

 

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