La
respuesta está en Dios... 
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Querer aquello que se hace... en lugar de hacer aquello que se quiere |
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La vida no es un lecho de rosas ¿verdad? No podemos comprar con dinero ni la salud, ni el amor verdadero, ni la ausencia de dificultades... y vivir como si éstas no existieran no tiene sentido: llegarán igual. La única postura realista es aceptar lo que venga... aunque no nos guste lo que llegue.
"El secreto de la vida y de la felicidad no consiste
en hacer aquello que se quiere, sino en querer aquello que se hace" (Padres del desierto. Citado por J. M. Alimbau en "Palabras para momentos difíciles"
Y "gustar" de las muchas cosas buenas que la vida tiene y a las que no prestamos atención, inmersos en una carrera a veces desenfrenada hacia el goce efímero.
"Yo creo que la vida es fascinante. Se trata de no querer
exprimir demasiado las cosas, de disfrutarlas según vienen. Mire, ¿nota usted
esta brisa tan buena que ahora nos llega? Hummm. Ha sido fugaz. Bueno, pero ya
vendrá otra cosa..."
"(la paz puede perderse aquí en el monasterio) ...igual que
fuera, si uno quiere demasiado de una determinada cosa. Si en vez de escribir
un libro yo quisiera escribir cuatro, perdería la paz... "
"Si tengo un sufrimiento, lo acepto como expiación enviada
por el Señor, así que nada me produce un desaliento duradero. La fe es una
terapia... "
Y si no, haceros este auto-test: Intentad recordar algún goce físico, alguna "sensación" que os haya proporcionado felicidad, algo que os hiciera dichosos en el momento en que lo vivisteis, pero en el orden de los sentidos... No podréis volver a revivirlo. No conseguiréis "sentir" de nuevo aquella sensación placentera. Sólo recordaréis haberlo pasado bien, incluso muy bien, pero no volveréis a vivir aquella "felicidad".
Ahora, pensad en alguna "emoción" que os hiciera dichosos. En algún momento emotivo, en algún hecho de los que se sienten en el corazón, en algo que os emocionara haciéndoos felices. Ahí no intervinieron los sentidos, sólo vuestra "fibra sensible", sólo el alma... Seguro que podéis volver a emocionaros. Seguro que, de nuevo, sois capaces de conmoveros, y, con ello, volver a vivir aquel sentimiento que os dio felicidad. Una felicidad que, como ahora estáis comprobando, se grabó en vuestro espíritu para siempre. Algo que, por más tiempo que pase, vuelve a "llenaros" por completo.
Seguramente, esos momentos de felicidad real están unidos a ocasiones en las que estuvo presente el amor, el amor verdadero, momentos de intercambio espiritual: un encuentro, una mirada agradecida, una palabra de cariño,...
"No pidáis a Dios que os haga felices, pedidle que os haga útiles, y realmente lo pienso, la felicidad entonces os vendrá por añadidura" (Maurice Mitchell. Sacerdote. Citado en "Roverismo hacia el éxito", de Lord Baden-Powell de Gilwell)
"No dejéis a nadie venir a vosotros
y marchar sin que sea más feliz"
quizás un testimonio de alguien que os emocionó, quizás una música que os hizo vibrar el alma, quizás un momento de contemplación de la naturaleza...
"Si le dieses gracias a Dios por todas las alegrías que Él
te da, ya no te quedaría tiempo para quejarte."
Se trata, en definitiva de entender que no hemos venido al mundo a pasarlo bien. ¡Triste sentido de la Creación sería ese! Y de comprender que nuestra óptica no es la de Dios, porque Él no quiere para nosotros la felicidad efímera, sino la que dura, la que queda grabada en nuestra alma...
"Yo había pedido a Dios la fuerza para triunfar. Él me ha
hecho débil para que aprenda el gusto de las cosas pequeñas.
Yo le había pedido la salud para hacer grandes cosas. Él me
ha dado la enfermedad para que haga cosas mejores.
Yo le había pedido la riqueza para ser feliz. Él me ha dado
la pobreza para que sea sensato.
Yo le había pedido el poder para que los hombres contaran
conmigo. Él me ha dado la debilidad para que sólo necesite
a Dios.
Yo le había pedido un compañero
para no tener que vivir solo. Él me ha dado
un corazón capaz de amar a todos los hermanos.
Yo le había pedido de todo para gozar de la vida. Él me ha
dado la vida para que goce de todo.
No he recibido nada de lo que había pedido, pero tengo todo
lo que podía esperar, porque, aunque diga lo contrario, Dios me ha escuchado
y soy el más feliz de los hombres"
(De la web: "http://www.somalojoven.com/Recursos/experiencia_ado_3_-_ficha_2.pdf")
¿Te das cuenta? Pon del revés tu escala de prioridades-, tus valores de vida, y encontrarás otro estilo existencial, derivado del amor al prójimo como única moneda de cambio y como cúspide de esa escala. Un estilo de vida que cambiará tu realidad de hoy para darte la verdadera felicidad.
He visto a muchos pobres felices... he visto a muchos ricos desgraciados. He visto a quien no tiene nada no necesitar nada para ser feliz. He visto a quien tiene mucho gastar la vida en conseguir más (poder... dinero...) sin lograr por ello la felicidad.
Y, además, ¡vive de la esperanza! Piensa que todo tiene una parte positiva, que Dios nos trabaja para que volvamos a Él siendo mejores, nos modela como un escultor al barro, que nada se pierde, que nada es en balde.
"Ante las dificultades de la vida,
pruebas, sufrimientos, enfermedad, muerte. tienes derecho a llorar.
Te dirás: ¿Y por qué tengo que creer eso?. Respondo, o, mejor dicho, responde Ortega y Gasset:
"Si Dios se ha hecho hombre, ser hombre es la cosa mas
grande que se puede ser"
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