La respuesta está en Dios...

La respuesta sobre qué es la  Qué es la Salvación. Dios salva. De qué hay que salvarse.

  

 

¿Salvados?... ¿de qué? ¿por qué?  

                ¡Dios ha querido "tener" que salvarnos!:  Una historia de amor...

Qué bello es el "plan" divino para con la humanidad! Nos ha dado la herramienta necesaria -la existencia- para que forjemos nuestro propio futuro eterno. Nos ha dotado de todas las posibilidades, dejando a nuestra elección las diversas opciones. Si a uno le ha dado unos dones, a otro le ha dado otros, quizás a un tercero casi no le ha dado ninguno, para que sea el yunque gracias al cual otros forjarán los suyos. Él nos ha dado la vida, pero quiere, sin embargo, que seamos nosotros quienes construyamos nuestra propia existencia y, por tanto, que seamos los responsables de como habitemos la del más allá.

Nuestras vidas están llenas de esos meandros de que habla Stan Rougier. Decimos si a Dios... pero actuamos como si no lo quisiéramos verdaderamente. Unos días extraordinarias personas... otros capaces de las atrocidades más abyectas. Y es que la vida es un caerse y un levantarse continuos. Lo importante en cualquier caso -a los ojos de Dios- es que nos sepamos náufragos y deseemos su ayuda, su Salvación.

Sin embargo, siguen en pie las preguntas del encabezado de esta página: Salvados... ¿de qué? y ¿por qué? Leamos con mucha atención y lentamente  -el texto es un tanto denso- este escrito de Bernard Bro. Aborda el tema central del "porque" y por ello resulta básico comprenderlo.

Hemos de saber que podemos condenarnos, que existe el infierno, porque sólo así manifestaremos confianza en la Salvación que Dios nos proporciona, sólo así depositaremos en Él y en su misericordia, nuestra esperanza. Si rechazamos el infierno como un invento, como algo irreal, como algo que no puede existir, estamos creyendo que nuestra salvación es algo automático por el sólo hecho de creer en Dios. No es así, aunque una parte de los católicos piensan hoy en día de esa manera. Mucho mejor que yo lo explica un eminente dominico:

La Salvación es gratuita, por supuesto, porque depende totalmente de la apreciación que Dios haga de nuestra existencia (de como la supimos vivir, de como la usamos, de como la aprovechamos o desaprovechamos... o de que le dé la gana, simplemente, salvarnos). En su mano está, por supuesto, regalar la Salvación -si lo considera oportuno- a quien menos se lo merezca aparentemente según nuestra óptica humana.  Pero eso no quiere decir que conceptos como "reparación" o "satisfacción" (usados por el mismo autor en el texto que transcribimos más abajo) tengan que ser olvidados. Dios es absolutamente magnánimo y misericordioso... Dios es amor. Si. Por ello nos salva. Pero de nuestra parte está, como cualquier hijo agradecido, "compensar" (¡que difícil resulta encontrar la palabra que lo exprese correctamente!... quizás sería mejor "agradecer") este amor gratuito recibido. Aquí, en nuestro mundo, siempre que recibimos un regalo damos gracias por él inmediatamente. ¿Cómo no tiene que ser igual, com mayor motivo aun, con Dios?

Dicho de otra forma: un cuento -como una parábola- nos lo hace más comprensible:

Aunque, repítamoslo una vez más, Dios siempre nos dará más de lo que merecemos. Leed esta corta historia que podría servir, extrapolándola, como ejemplo de la misericordia y magnanimidad de Dios:

Como colofón de esta página, os ruego meditéis largamente esta frase con el deseo de que al fin comprendáis en que clase de Dios creemos los cristianos: DIOS-TODO-AMOR.


Ver también:  

La respuesta sobre el más allá

¿Quién es Jesús?

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