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Si cada uno de tus días es una chispa de luz, al final de tu vida habrás iluminado al mundo |
Sólo hay una cosa que todos podemos poseer sea cual sea nuestra condición. Tanto seamos ricos como pobres, directores de empresa o simples empleados, personajes famosos o seres anónimos, etc... en una cosa somos iguales. Y esto es la capacidad de amar. Porque todo el mundo puede amar, y en la misma cantidad. Tanto tengamos poder, dinero e influencia como que no los tengamos. Por eso:
"Todos
te pueden amar, Señor, y a sabios y no sabios, a ricos y pobres, a
chicos y grandes, a mozos y viejos, a hombres y mujeres, y a todo
estado y a toda edad es común el amor. Ninguno es flaco, ninguno es
pobre y ninguno es viejo para amar. Como quieres, clementísimo Señor,
la gloria para todos, así la pusiste en precio que todos la puedan
comprar"
¡El "precio" que puso Dios a la Gloria fue tan igualitario y tan al alcance de cualquiera...! No se trata sólo de amar regalando dinero, si no lo tienes puedes amar lo mismo, proporcionalmente: dando de comer de lo que tengas y el otro necesite. No se trata sólo de poner remedio a los males del mundo dando trabajo a cuantos más mejor -si por tus circunstancias no puedes-, como de amarlos lo mismo ayudándoles a vivir según tus posibilidades. No se trata de cómo les proporciones amor, puedes amarlos, simplemente, con tus palabras de consuelo y compañía, con tu presencia junto a ellos.
La Gloria no es una carrera. No es tampoco como un libro de contabilidad... con su "debe" y su "haber". No la logrará quien más haya hecho, ni quien menos haya tropezado, sino quien más amor haya repartido por la vida. Es más bien una cuestión de actitud.
"El
trofeo, en el cielo, no será para el alma más humilde, ni para la más
mortificada, ni para la más caritativa, ni, incluso, para la más pura,
sino para aquella que habrá amado más. Dios no se informará,
precisamente, de si no habéis fallado nunca, sino de si le amáis. El
premio de la carrera no es para aquel que no ha caído nunca, sino para
aquel que ha corrido más lejos"
No vale, frente a nuestra pequeñez en cualquier aspecto, quejarse de que nosotros no podemos arreglar el mundo, porque somos demasiada poca cosa. Para aquel a quien ayudemos, sí que habremos arreglado el mundo... "su" mundo. Aunque a nivel global este planeta siga con sus problemas de siempre, para él "su" mundo habrá cambiado... porque sus problemas habrán desaparecido o disminuido. Y si todos los demás hicieran igual...
Como le dijo Juan XXIII a Loris
Capovilla, su secretario particular, ante la preocupación de éste por su idea de celebrar un
Concilio:
"Puedo
ver lo que está pensando. Se dice a si mismo: `El Papa es demasiado
viejo para meterse en semejante aventura´. No debemos preocuparnos de
nosotros mismos y de nuestra finura. Para la realización de las
grandes empresas, es suficiente con el honor de haber sido invitados
por la providencia. Estamos llamados a poner en marcha no a llevar a
término"
"Estamos llamados a poner en marcha, no a llevar a término". O como dijo Teresa de Calcuta:
"Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad" (Madre Teresa de Calcuta. Monja. Fundadora de las Misioneras de la Caridad)
Imaginaros lo "iluminador" que puede ser estar constantemente encendiendo pequeñas velas, o produciendo pequeñas chispas de luz...
"Si cada uno de tus días es una chispa de luz, al final de tu vida habrás iluminado al mundo" (Tecla Merlo, religiosa, superiora general de las Hijas de San Pablo)
Se trata de pasar a la acción. Basta ya de mirar al mundo como espectador, como quien asiste a una representación teatral que no le concierne... porque nos concierne y mucho. Estamos todos en el mismo barco, el mismo mundo, que nos lleva a través de la existencia. No podemos centrarnos en nosotros mismos, no podemos mirarnos el ombligo constantemente. ¡Aunque tengamos serios problemas!.
"No soy la única que esta cansada, enferma, triste o angustiada. Lo estoy al mismo tiempo con millones de otros seres humanos a través de los siglos. Todo esto es la vida. La vida es bella y está llena de sentido en medio de lo absurdo, a poco que sepamos disponer en ella un sitio para todo y llevarla toda entera en su unidad. Entonces la vida, de un modo u otro, forma un conjunto perfecto. En cuanto rechazamos o queremos eliminar ciertos elementos, en cuando nos entregamos a nuestro gusto y nuestro capricho para admitir tal aspecto de la vida y rechazar tal otro, entonces la vida se vuelve, efectivamente, absurda. En cuanto se pierde el conjunto, todo se vuelve arbitrario" (Etty Hillesum, judía, muerta en Auschwitz)
Por que hay otras personas que tambien tienen problemas, los mismos o parecidos.. y aun peores. No hay nada más curativo que comprender que no somos el centro del universo.
Saliendo fuera de nosotros mismos, asomándonos a nuestro entorno -no sólo pasando a través de él-, dándonos cuenta de que los demás también sufren en una u otra medida y aportando nuestra ayuda... nos ayudamos a nosotros mismos. Porque relativizaremos todo lo que nos suceda. Ayudando a otros... comprenderemos nosotros.
Así se construye el mundo. Un mundo vivible. Un mundo donde nuestra existencia tenga un sentido.
Porque, a ver, examinemos otras posibilidades:
¿Hemos venido al mundo a trabajar? ¿A atesorar dinero y propiedades? ¿A tener poder y mandar sobre los demás? ¿A divertirnos y pasarlo bien?...
¿Que sentido de la vida sería éste donde sólo unos pocos pudieran alcanzar un "más allá de la muerte" dichoso y feliz? ¿Dónde muchos no tuvieran "moneda de cambio" con la que "pagar"? Porque no todo el mundo puede trabajar, ni todo el mundo tiene dinero, ni todo el mundo tiene poder, ni todo el mundo lo pasa bien...
Os lo confieso... yo, me daría de baja de creer en ese Dios que nos hiciera pasar por esta vida con tamaña injusticia: una vida con sentido sólo para unos pocos. ¿Dónde estaría su pretendido amor?.
Por eso, y tal como dijimos antes, sólo una cosa está al alcance de todos. Sólo en una cosa somos todos millonarios: la posibilidad de dar amor. Y digo "posibilidad" porque sólo si la ponemos en práctica, si la llevamos del terreno de lo posible al de lo real, dará sentido valioso a nuestra existencia y gracias a ello -y a la magnanimidad de Dios, claro- podremos alcanzar ese más allá que esperamos, en el que creemos, o -aunque no creamos en él- que nos gustaría que existiera... porque también a los ateos les gustaría que fuera verdad, que fuera realidad.
Por eso...
"Tendríamos
que vivir y trabajar de tal manera que lo que recibimos como una
simiente, pudiéramos entregarlo a la próxima generación como una flor,
y lo que recibimos ya florido, entregarlo como un fruto. En eso
consiste el progreso."
Y por ello, inmensamente generoso que Él és, le puso tan bajo "precio":
(la
vida eterna) "está en venta, se puede comprar. Y ¡no pienses que tiene
un alto precio. Vale lo que
tengas!"
Por que al fin y al cabo...
"Todo
lo que no se da, se pierde"
"Lo
que hayas amado, quedará. ¡Sólo cenizas el resto"
Ricos del mundo... leed ahora, con atención, estas duras palabras. Fuertes, si, pero que firmaríamos todos los demás como nuestras. Porque contienen la más absoluta verdad sobre el tema de la distribución de la riqueza del mundo:
"Si
cada cual hiciera servir sólo lo que necesita para su uso personal y
aquello que le es superfluo lo dejara para quienes lo precisen, nadie
sería rico, nadie sería pobre, no habría
indigentes.
¿No saliste desnudo del seno de tu madre? ¿No retornarás desnudo a la tierra? Los bienes presentes, ¿de donde te han llegado? Si respondes: Del azar, es que eres ateo, pues no reconoces al Creador y no sabes hasta que punto es Él quien te los ha proporcionado. Si confiesas que vienen de Dios, di porque te los ha dado. ¿Es que Dios es injusto y reparte de forma desigual los bienes necesarios para vivir?¿Por qué tú eres rico y aquel es pobre? ¿No es así, ciertamente, para que tu bondad y tu fiel administración puedan recibir su recompensa mientras que el pobre tendrá el honor de ver como le llega el magnífico premio prometido por Dios para los pacientes? Y tú, que escondes todos tus bienes en los pliegos de una insaciable avaricia ¿piensas que no haces daño a nadie mientras estás desnudando a tantos desgraciados? ¿Quien es el avaro? El que no se contenta con lo que le basta. ¿Quién es el expoliador? El que toma los bienes de los otros. ¿Y tú, no eres un avaro? ¿No eres un expoliador? ¿Tú, que conviertes en bienes propios aquello que has recibido para administrar? Al que quita a un hombre sus ropas se le llama ladrón. Aquel que no viste la desnudez del indigente cuando podría perfectamente hacerlo... ¿es digno de otro nombre? Al hambriento pertenece el pan que tú te guardas, al desnudo el abrigo que conservas en tu armario, al descalzo los zapatos que se pudren en tu casa, a los necesitados el dinero que tú te guardas. De forma que tú cometes tantas injusticias como personas existen a las que podrías dar" (San Basilio de Cesarea. Obispo. Siglo IV)
¿Cómo se le queda el alma, después de leer esto, a quien tiene más de lo que necesita? ¿O es que no es totalmente verdad lo que dice San Basilio en su escrito? ¿Quien podría, con la mano en el corazón, argumentar que estas palabras no son ciertas?
Y si lo queréis con palabras menos doctas, pero igual de directas, leed esto:
Yo
tenía hambre y vosotros fundasteis un club con objetivo humanitario
donde discutisteis sobre mi hambre.
Os
lo agradezco.
Yo
estaba en prisión y vosotros corristeis a la iglesia para rezar por mi
liberación.
Os
lo agradezco.
Yo
estaba desnudo y vosotros discutisteis seriamente sobre las
consecuencias morales de mi desnudez.
Os
lo agradezco.
Yo
estaba
enfermo y caísteis de rodillas para agradecer a Dios que
os hubiera dado la salud.
Yo
no tenía ningún techo y vosotros me hablasteis de las ventajas del
amor de Dios.
Parecíais
tan piadosos... tan devotos... ¡tan cerca de
Dios!
Pero
yo... yo tenía hambre. Yo estaba solo, desnudo, enfermo, prisionero y
sin techo.
Y... ¡tenía frío!
(Poema africano)
Es decir... no todo se termina con los buenos propósitos y dedicando mucho tiempo a teorizar sobre el tema si no se aportan, además, soluciones reales, aunque sean al pequeño nivel de nuestras posibilidades (no sé quien dijo que "quien hace lo que puede no está obligado a más")
Y es entonces, cuando la alegría puede invadir nuestra vida. En lugar de estarnos quejando constantemente de nuestros problemas.
"Dormía
y soñaba que la vida no era sino alegría.
Me
desperté y vi que la vida no era sino
servicio.
Serví
y vi que el servicio era la alegría.
(Rabindranath Tagore, poeta hindú)
Y si no... hagámoslo por interés (en la linea de un Blaise Pascal que decía que aunque fuera sólo "por si acaso" que lo de la otra vida era verdad, valía la pena apostar por un sentido cristiano de la existencia y dedicarla a ello, pues lo que se podía perder ¡era tan grande!).
"En
un congreso de televisión en EE.UU. se concedió el premio a un spot
publicitario de treinta segundos. Primero, se ven unas manos que curan
una pierna enferma, una visión horrorosa; después, de espaldas, una
toca de religiosa. Una voz en off protesta: `¡Ah! Yo no haría eso ni
por un millón de dólares´. Entonces la cara de la religiosa se vuelve
y dice: `Claro, yo tampoco´" (Bernard
Bro, dominico. Relatado en "Mais que foutait Dieu avant la
Création?"
Empezad por un único "si". Sólo una vez. Sólo por hoy (copiando a Juan XXIII). No os hagais propósitos a largo plazo, el peso total del proyecto puede no seros llevadero. Plantearos sólo el día de hoy. Y decidiros por renovar cada mañana el mismo propósito. Cada mañana por un solo día. No más.
Así llegaréis muy lejos.
"No
sé quien, o que cosa, planteó la pregunta.
Pero,
en una ocasión, contesté que sí a algo o a
alguien.
Desde
ese momento nació la certeza de que la existencia tiene sentido, y que
por ello, sometiéndose, mi vida tiene un fin.
Guiado
a través del laberinto de la vida por el hilo de Ariadna de la
respuesta, llegué a un tiempo y un lugar en que vine a saber que el
camino conduce a un triunfo; (...) y que la humillación más profunda
constituye la exaltación máxima que el hombre puede
alcanzar.
Desde
entonces, la palabra valentía ha perdido su significado, puesto que
nada podía serme arrebatado."
"...la humillación más profunda constituye la exaltación máxima que el hombre puede alcanzar" ... "nada podía serme arrebatado". Y eso lo decía, nada más y nada menos que el entonces Secretario General de las Naciones Unidas, el cual resumía así su lema de vida. Y es que todo el "poder" del mundo está en el darse a los demás. Porque sólo entonces tu vida tiene una razón de ser. Has dejado en la cuneta al propio yo... no eres esclavo de nada. Sólo diciendo "si" a los demás te realizas plenamente. Tú mismo dejas de tener importancia, pasas a segundo plano... y así te liberas de tanto equipaje inútil y de tantos disfraces superfluos como te has puesto encima en el transcurso de la vida.
Y, por encima de todo, tu vida tendrá un sentido (que además te resultará "rentable")
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