La respuesta está en Dios...

 

 

El sufrimiento, el dolor... también son camino.

 

  

¿Por qué hay sufrimiento en el mundo?

Permíteme que te cuente esta historia, sacada de la vida misma, que aporta una luz diáfana en la búsqueda de una respuesta sobre la cuestión del sufrimiento. Son las palabras de un empresario estadounidense que acababa de pasar por una grave crisis financiera:

 

"Empezaba a estar aterrorizado, porque iba por mal camino.

Soy bastante bueno en mi profesión, o al menos eso creía,

pero durante cierto tiempo parecía que

todo el mundo se hubiera puesto en contra mía.

Un día fui a la catedral de San Patricio...   sólo estuve unos minutos...

y le dije al santo que me ayudase en mi empresa.

Su respuesta fue contundente:

"Para tus pequeños problemas dirige las oraciones directamente a Dios.

Tengo cosas más importantes por las que rezar que las finanzas de tu empresa.

Ahora y siempre rezo por tu alma inmortal."

Eso no era exactamente lo que

un hombre desesperado deseaba escuchar, pero cambió mi vida.

Comprendí que Dios había permitido aquellos sucesos

para que recuperase mi perspectiva de lo que es importante en la vida.

El año 1985 fue el peor de mi vida,

financieramente hablando, y aun nos estamos recuperando de él,

pero se lo agradezco a Dios todos los días"

(Fragmento del libro: "Respuestas, no promesas, de la Madre Angélica"

escrito por la propia M. Angélica con la colaboración de Christine Allison)

 

En los enlaces situados más abajo leerás la "clave". Dentro, van a ser gentes de gran renombre las que van a darte más respuestas... Todos ellos vieron claro un día.

Si has entrado en esta página será porque deseas entender el problema del sufrimiento.

Seguramente, tu propio sufrimiento.

Entonces... sigue, si quieres comprender...

 

             Nuestra vida forma parte de un plan divino... (parte 1)  

           ...dentro del cual se ubica el sufrimiento. (parte 2)       

            Si primero aprendemos...  (parte 3)                                   

            ...que "no hay mal que por bien no venga",... (parte 4)

          ...representa una gran oportunidad... (parte 5)            

           ...para que demos frutos... (parte 6)                                 

    ...y lleguemos al cielo prometido. (parte 7)                

 

   

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