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El cielo lo recibimos... el infierno nos lo fabricamos nosotros. |
Alguien, más allá de una interpretación simplista y a primera vista, dio -al hecho de que exista el mal en el mundo-, la interpretación que encabeza estas líneas, más coherente y real:
"El cielo lo
recibimos, el infierno nos lo fabricamos nosotros"
Porque es el hombre el verdadero culpable del mal que existe en el mundo. Y él también quien a fin de cuentas lo permite. Porque siempre es el hombre, de una u otra forma, el responsable -por acción o por omisión- de que el mal aflore en la existencia humana. Nos referimos al mal sinónimo de "lo malo" o, por decirlo de otra manera, lo contrario al bien.
"Lo que fue grave
no es que existiera un hombre con el valor suficiente para ser tan malvado
como Hitler, sino que hubieran millones de hombres sin el valor necesario
para ser buenos."
¿No es verdad que fueron ellos los verdaderos responsables de la existencia de un personaje como Hitler? ¿No fueron, por ello, sus cómplices por no actuar, por ser cobardes?
Y en general... ¿no somos todos los hombres culpables de permitir que el mal habite en el mundo?
Es muy fácil echarle las culpas a los demás. "Yo no fui" (pero sin embargo permito, por no inmiscuirme, por no buscarme problemas, la injusticia, el crimen, la maldad que quizás podría evitar).
A este respecto, quiero citar a Clive Staples Lewis, académico y novelista inglés, cuando imagina a varios personajes famosos haciendo penitencia, y dice, refiriéndose a Napoleón:
"Se paseaba (Napoleón) de un lado al otro. Siempre de izquierda a derecha, izquierda, derecha, sin detenerse ni un minuto. Nosotros lo observábamos. Farfullaba sin parar: `Fue por culpa de Soult, fue por culpa de Ney, fue por culpa de Josefina, fue por culpa de los rusos, fue por culpa de los ingleses... Y así todo el rato sin parar...´" (Clive Staples Lewis. De "El gran divorcio")
Bernard Bro, dominico, que es quien lo cita en su libro "Mais
que foutait Dieu avant la création?", añade como colofón a la cita:
"¿Quién no tiene una Josefina, o rusos, o ingleses?"
Pero..., a pesar de ello, os voy a dar la razón en una cosa, en un aspecto muy importante de la cuestión: lo dicho explica nuestra culpabilidad por omisión, pero no explica el porqué del hecho de que el mal sea posible en el hombre, que éste sea capaz de realizarlo.
Ahí está la verdadera dimensión, la más profunda, de nuestras humanas preguntas sobre el tema: ¿Por qué Dios permitió que el mal fuera posible?
Difícil cuestión...
Sin embargo, San Agustín, una vez más, dio la respuesta de forma clarísima y en pocas palabras:
"Dios es tan bueno y omnipotente que no toleraría el mal si, del mismo mal, Dios no pudiera hacer surgir el bien." (San Agustín. De "Enchiridion").
Porque todo tiene su parte buena, y en este tema es que:
"Hay muchos bienes que no existirían sin los males; la paciencia de los justos, por ejemplo, no existiría sin la malignidad de los perseguidores..." (Santo Tomás de Aquino. De "Summa contra gentiles").
y con ello:
"Cristo vino a decirnos que no hay necesidad de que sufrimiento y
muerte nos lleven hacia el mal, sino que, por el contrario, los podemos
transformar y hacer del sufrimiento y la muerte algo que se cambie en fuente
de amor. El propio sufrimiento y la propia muerte pueden llegar a ser fuente
de fecundidad.
Si
en lugar de bajar la cabeza ante el mal, le combatimos... si en lugar
de permitirlo nos oponemos...
si en lugar de
Sólo así nuestra existencia cobra sentido: siendo útiles a la sociedad. Damos amor, repartimos bondad... luchamos, en definitiva, contra el mal... y así transformamos al mundo... y así todo tiene sentido. Comprendemos, por fin, el porque de nuestras vidas.
Y es que...
- quizás alguien sufre para que nosotros podamos tenderle la mano,
- quizás alguien está en peligro para que nosotros podamos impedirlo,
- quizás alguien delinque porque nosotros no hemos sabido construir un mundo feliz que no le diera "sus" argumentos,
- quizás alguien tiene hambre para que nosotros podamos darle pan,
- quizás alguien sufre las consecuencias del temporal o del terremoto para que nosotros podamos dar solución a su penuria,
- quizás alguien hace daño a los demás, porque nosotros se lo enseñamos en televisión,
- quizás alguien mata porque nosotros fabricamos el arma...
Y sin embargo...
"A pesar de todo, encuentro que la vida no está desprovista de
sentido, Dios mío; ¡no puedo remediarlo! No es Dios, sino nosotros los que
tenemos que dar cuenta de los absurdos que nos son imputables. Yo ya he
sufrido mil muertes en mil campos de concentración. Todo me es conocido, ya
no hay ninguna información que me angustie. De un modo u otro, ya lo se todo.
Y, sin embargo, encuentro esta vida hermosa y llena de sentido. En cada
instante"
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